
Fotos. Gerardo Iratchet/ Tendencia de Noticias
“Involucrarse en la política o involucrarse en la cosa pública no necesariamente tiene que ser por ser candidatos”, sentenció Jorge Brito durante su intervención en el evento Liderando Futuro organizado por UNAJE, mediada por el especialista en liderazgo Eduardo Braun. En un contexto donde su nombre resuena con fuerza en el denominado "círculo rojo" como un posible referente para la contienda presidencial de 2027, el empresario aprovechó el foro para sentar posiciones políticas de fondo, cuestionando la cultura del enfrentamiento y proponiendo una visión técnica y participativa para el desarrollo nacional. Su disertación no solo abordó la gestión de sus compañías y su paso por el fútbol, sino que se centró en la necesidad de que los sectores exitosos abandonen la comodidad de la crítica para comprometerse con la "cosa pública".
Brito fue categórico al analizar el panorama político actual y el rol del empresariado. Señaló que la política fue una “palabra mal concebida en general en la Argentina” debido a los fracasos de las últimas décadas, pero advirtió que el alejamiento de personas idóneas fue parte del problema: “si uno lo ve objetivamente, tal vez todo eso malo que pasó en Argentina fue por el no involucramiento de gente exitosa, con buenas intenciones, en la cual dice, 'no, la política no es para mí porque es para mancharse'”.
Brito es actualmente presidente de Genneia, compañía líder en energías renovables, y de Banco Macro, la entidad privada con la mayor red de sucursales del país; además, es accionista de Juramento y Camuzzi. Bajo este perfil, lanzó una fuerte crítica a los discursos basados en el rechazo al otro: “A mí la crítica por sí misma no me gusta mucho... difícilmente me escuchen criticar con el anti, criticar con el anti a Milei o criticar con el anti al kirhcnerismo, me parece que la mejor forma de criticar es una propuesta”. Según el dirigente, el país necesita salir de la figura de los "iluminados" para construir una “verdadera comunidad comprometida”.

Al abordar la agenda económica, Brito respaldó la eliminación del déficit fiscal, pero advirtió que la estabilidad no debe depender solo de la voluntad de un gobierno, sino de un cambio de sistema. “Pagar con emisión un déficit fiscal es algo que no debería ocurrir más y creo que no cumplirlo más no parte de la voluntad de un gobierno... parte de un sistema: cuando algo sistemáticamente funciona mal es que está mal el sistema”, explicó.
En esa línea, lanzó una propuesta técnica para blindar la moneda: “Comprender al Banco Central como una agencia o un apéndice del Poder Ejecutivo, en la cual siempre los presidentes de los bancos centrales fueron electos por casi una herramienta del ministro de economía... eso es lo que estaba mal”. Brito abogó por un Banco Central que sea “verdaderamente autónomo”, citando que desde la salida de Martín Redrado ningún presidente de la entidad contó con la aprobación de las Cámaras parlamentarias como exige la ley, lo que debilita la confianza en el peso para ahorrar y endeudarse a largo plazo.
Centralismo
Brito expuso una visión crítica sobre la gestión económica histórica de Argentina, señalando la desconexión entre el centro administrativo y el potencial de las provincias. Destacó que la riqueza y las oportunidades de crecimiento del país se encuentran distribuidas a lo largo de todo el territorio, aunque advirtió que la gestión económica suele ignorar esta realidad. Al respecto, afirmó: “Yo creo que también en la economía se han tomado muchas decisiones, en general casi siempre de un modo centralista, y yo creo que eso es algo que debe ser revisado porque uno mira todos los sectores más atractivos con mayor potencial que tiene hoy la Argentina entera, provienen del Interior”.
El empresario enfatizó que el motor de la economía nacional reside fuera de Buenos Aires: “Casi todos ellos vienen el interior, el sector de hoy en Gas, la Patagonia, la minería, el noroeste argentino, toda la zona centro y todo eso tiene que ver con con el interior”. Brito contrastó la mentalidad de las provincias con la de la Capital Federal, señalando que el interior posee una mayor resiliencia: “La dinámica de la información en el interior es muy distinta de lo que es en Buenos Aires... Cada uno está preocupado por su familia, le da para adelante y no está tan pensando en las locuras del día a día, del minuto a minuto de Buenos Aires”.
Identidad, pasión y el "recambio" en el Banco Macro
La jornada de Liderando Futuro reunió a más de 600 empresarios bajo el lema “Evolucionando como Humanidad”, buscando inspirar a los líderes a transformarse en un mundo tecnológicamente dinámico. En este marco, Brito relató su historia personal como hijo de un fundador emblemático. “Mi padre arrancó con una calculadora y con plata de su madre... seguramente eso yo no lo podría hacer con la audacia como él... indudablemente esa generación tiende a tener comportamientos distintos”, recordó sobre los inicios de su padre, ya fallecido, en el sector financiero.

Brito, quien está casado con Gabriela Vaca Guzmán y es padre de tres hijos, describió cómo Banco Macro dio el salto de un banco mayorista a uno nacional comprando entidades provinciales en Salta, Misiones y Jujuy. Explicó que el gran desafío de la segunda generación fue profesionalizar el management: “Ese cambio fundamentalmente es dejar de hacer todo como uno quiere, empezar a confiar y armar una organización, armar lo que llama un management con gente adecuada... y no necesariamente con gente de confianza”, analizando que rodearse solo de familiares o amigos suele poner un límite al crecimiento de las compañías.
Su experiencia de 12 años en la gestión de River Plate, donde fue vicepresidente y luego presidente impulsando la renovación del MÁS Monumental, le brindó herramientas para entender la presión social. Brito comparó las decisiones erróneas en el fútbol con el populismo político: “Ese comportamiento populista que podemos tener todos de generar una satisfacción inmediata, aunque nosotros creemos que está mal, para salir del problema y entrar en una zona de confort inmediata, eso termina siendo malo”. Para Brito, el líder debe buscar siempre el “bien común a largo plazo y no la satisfacción inmediata de de querer darle lo que el otro me demanda”.
Legado y la preparación para el futuro
Hacia el final de la charla con Braun, Brito se emocionó al recordar la muerte repentina de su padre en un accidente de helicóptero en 2020: “Mi viejo se fue de un día para otro... dos días antes nos saludamos en esa época y le dije, 'chau, hablamos'. Y bueno, fue la última vez que lo vi”. Esta experiencia lo llevó a reflexionar sobre la responsabilidad de los líderes de preparar a sus sucesores para evitar conflictos familiares y operativos: “Muchos padres que quieren mucho a sus hijos, pero cuando uno lo ve de afuera dice, 'vos sabés que el día que vos te vayas el problema lo van a tener entre los hermanos por no establecer reglas claras'... eso es postergar el dolor”.
Concluyó instando a los presentes a vivir con curiosidad y a rodearse de equipos que sepan lo que uno no sabe, reforzando que el éxito no es solo visionario, sino producto de la pasión y el esfuerzo cotidiano: “Hay muchas cosas que tienen que ver más con las casualidad de la vida que otra cosa. Ahora, seguramente fue lo que ocurrió después, si yo eso no lo hubiera hecho con la pasión que lo hice... seguramente no lo hubiera logrado”.